¿Qué es la salud?

El alma de las flores. ojodigital.com

Si tomamos las palabras del Dr Edward Bach, podemos decir que la salud es el estado en el cual el ser humano se encuentra en total conexión con el propósito de su Alma. Y al estar en ese estado de conexión, nos encontramos sanos, felices, completos y con todas nuestras potencialidades en manifestación realizando, ocupando nuestro lugar como individuos, en nuestra familia, en nuestro grupo social y en nuestra cultura.

Todo esto suena muy ideal, pero vivimos en un mundo de permanentes cambios tecnológicos y sociales, que muchos encuentran como difícil para adaptarse. Aquí tenemos un punto interesante: nuestra vida, tal como se nos presenta nos parece difícil, complicada, compleja. Cuando nosotros la vemos así, es porque creemos que es así. Y si creemos que es así, es porque somos así: complicados; no es la vida o algo externo, somos nosotros.

He aquí una clave importante: ¿Habremos perdido el camino que nos lleva a nosotros mismos, a nuestra esencia?

Esta entrada simbólica a un nuevo ciclo, el Nuevo Milenio, nos plantea este desafío, o mejor dicho actualiza este desafío.

Como nunca antes, en la historia de la humanidad, la tecnología ha cambiado y ampliado las potencialidades del hombre. Y esto, en lugar de abrirnos posibilidades, pareciera que cada vez nos limita más.

Cada vez hay más actos de violencia y de crueldad, más gente que se siente sola, más gente que se encierra por temor.

Cada vez hay más gente que huye de su realidad, de su presente, a través de substancias o máquinas que le ayudan a vivir en la ilusión.

Cada vez hay más gente que no sabe qué hacer, que vive en la incertidumbre o en la desesperanza.

Cada vez hay más gente con problemas de stress, ya que su sensibilidad al medio ambiente, los desestabiliza permanentemente, más gente desesperada, desalentada, que ha luchado sin cesar para salir adelante y no logra hacer madurar el fruto de su esfuerzo.

Y cada vez hay más gente que en su excesiva preocupación por los demás, consume sus fuerzas en controlar, en criticar, en dominar a los que tiene a su alrededor, para poder sentirse segura de sí misma, y tampoco lo consigue.

Estoy hablando de este tiempo y, sin embargo, en la década de los 30`s Bach también describía estos estados del ser humano.

En toda esta escenografía tecnológica que supone este final de siglo y comienzo del nuevo, nos encontramos con nosotros: los Humanos, que seguimos siendo los mismos: más informados, tal vez; más enterados de lo que pasa en el mundo, tal vez; pero con las mismas respuestas emocionales y mentales que en la época del Dr. Bach. Allí está su actualidad.

Puede ser en algunos aspectos diferente, ya que la época nos impone una gran desconexión con la idea de proceso, de ciclos. Nuestra constitución biológica nos conecta con los ciclos de la Naturaleza y al bienestar que eso conlleva. La vida urbana, y cada vez más la rural también, se imponen como alejándose, distanciándose de los ritmos que la sabiduría infinita de la Naturaleza supo constituir durante millones de años. Y, al distanciarnos de ella, nos distanciamos de nuestra esencia, de la Unidad en el decir de Bach, de aquello que está por encima de todos nosotros, como elemento ordenador, constitutivo, constructor, reparador. Esta distancia con la Unidad, nos mina, nos carcome poco a poco, nos hace sufrir, nos enferma. ¡Qué belleza hay en el descubrimiento de Bach y sus flores armonizadoras, que permiten la corrección del defecto, inundándonos de la virtud!

¡Y qué hermoso para los que experimentamos su sabiduría y armonía, el poder acompañar a otros Seres Humanos en su proceso de re-conexión con la esencia, con el Alma!

El Dr. Bach abrió una puerta, perfiló un umbral, por el cual muchos pasaron, y basándose en su sabiduría, generaron profundos cambios de conciencia. Y siempre que la vida se los permite, agradecen a él por la brecha que abrió y por la cual ellos transitan.

Siempre es sabio volver a la fuente, a esa fuente llena de mensajes entre líneas, llenos de Divina Inspiración, es por eso que los escritos del Dr. E. Bach están siempre vigentes y serán por muchas generaciones las letras generadoras de cambios, y lo que es más importante, un cambio de conciencia, un cambio que nos reconecta con nuestra Alma y nos hace sentir plenos.

Lo que siempre tenemos que tener presente, es el sostener ese cambio. Formarnos y prepararnos para llevar adelante este nuevo Paradigma que marcará de seguro a las generaciones futuras. Es grande nuestra responsabilidad y está en nuestras manos el desafío de manifestarlo. Este es el momento en donde hermanados desde nuestra Alma deberíamos darnos todos las manos y formar un infinito círculo de iluminadores de conciencias, y al igual que las esencias florales cumplir ésta maravillosa misión junto a lo que siempre nos está esperando a que regresemos: la Naturaleza, la Unidad.


Quisiera compartir con Uds. un párrafo de un artículo:

“Cada ser humano es único, ya que ella o él tienen una personalidad que les pertenece, que no debería ser llevada por la corriente de la tendencia moderna a destruir caracteres, que nos lleva a convertirnos sólo en unidades, o números, o partes de una gran máquina. Cada persona individualmente tiene una vida que vivir, un trabajo que hacer, una personalidad gloriosa, una hermosa individualidad. Si se dan cuenta, si pueden tomar esto y mantenerlo frente a todas las leyes que conforman a las masas, ellos brillarán y ayudarán a otros como ejemplos de carácter.”

Dr. E. Bach. Los escritos originales, “Dos cosas esenciales”.


Bach desde éstas palabras, nos alerta ya, a principios de éste siglo, cuáles iban a ser los peligros de éste tiempo. Cómo los estímulos externos iban a ir minando nuestra personalidad hasta llevarla a los designios de quién sabe qué. Así, cada vez más distantes de la conexión con nuestra sabia esencia, con nuestro Alma, los seres humanos seríamos más vulnerables al sufrimiento, al dominio de los demás, a la enfermedad.

La esencia del mensaje de Bach persiste hasta hoy día y por siempre a través del vehículo de su creación, sus Esencias Florales.


Gustavo S. Masieri